Inicios: Gedesel
ve la luz
Hace más de cuarenta años, en 1982, Miguel Lana Romeo puso en marcha algo más que una empresa: dio forma a una manera de entender el trabajo, el compromiso y la palabra dada.
Con esfuerzo diario, decisiones valientes y muchas horas de compromiso, aquel proyecto familiar fue creciendo paso a paso, siempre cerca de las personas y de los lugares donde hacía falta energía para avanzar.
El tiempo trajo una segunda generación, nuevas ideas y la misma esencia: hacer bien las cosas, cuidar a los clientes y construir relaciones duraderas. Así, casi sin darnos cuenta, Gedesel cruza décadas, territorios y retos, manteniendo intacto su origen.
Una historia hecha de constancia, confianza y futuro.
Gedesel: Energía impulsora
Desde sus inicios, Gedesel ha sido sinónimo de impulso, de avance y de seguridad. Una energía que se mide en en personas, esfuerzo y visión a largo plazo.
Crecer, evolucionar y acompañar a cada cliente forma parte de su manera de entender el trabajo bien hecho.
Saint Loyalty: Compromiso y lealtad
Con la clara convicción de estar cerca cuando y donde más se necesita. El mantenimiento no es solo respuesta técnica, es una relación basada en la confianza, la cercanía y la responsabilidad.
Cuidar lo construido es una forma de respeto hacia cada proyecto y cada cliente.
Visión
Energía Humana.
En un entorno empresarial en el que la mano de obra profesional escasea e impacta tanto en la cuenta de resultados, saber gestionar esa “Energía humana” es tan importante como saber gestionar la materia prima con la que trabajan: la “Energía eléctrica”.
La demanda de equilibrio entre la vida laboral y personal, el creciente interés de los trabajadores por el impacto social, la sostenibilidad y la experiencia global en las empresas en las que trabajan, van a condicionar la contratación y la retención de ese talento.
Visión a largo plazo, compromiso con la comunidad y la empresa, lealtad y flexibilidad son algunas de las características de una empresa familiar. Estas características están alineadas con las realidades anteriores que nos marcan el camino a seguir.
Por eso tiene sentido el apuntalar nuestra empresa con la solidez y organización necesarias para recibir a esa tercera generación, manteniendo además la esencia de nuestros orígenes.
Misión
Proteger personas, instalaciones
y procesos productivos.
Ésta ha sido, desde la creación de Gedesel, la función de la empresa.
¿Porqué en ese orden? Respecto a la seguridad de las personas contra eventuales “accidentes” eléctricos no hay discusión.
Por otro lado, unas buenas infraestructuras eléctricas bien mantenidas, van a permitir que el proceso productivo se desarrolle con las debidas condiciones de seguridad, ahora y dentro de diez años, donde se alzan como primordiales las nuevas tecnologías de generación de energía eléctrica, el asesoramiento, instalación, mantenimiento y gestión, incluyendo las nuevas tecnologías aplicadas con el soporte de la Inteligencia artificial.
Todo ello, con el objetivo de llevar la producción y la excelencia a límites máximos.
Los Valores
que nos
caracterizan
Hace más de cuarenta años, en 1982, Miguel Lana Romeo puso en marcha algo más que una empresa: dio forma a una manera de entender el trabajo, el compromiso y la palabra dada.
Con esfuerzo diario, decisiones valientes y muchas horas de compromiso, aquel proyecto familiar fue creciendo paso a paso, siempre cerca de las personas y de los lugares donde hacía falta energía para avanzar.
El tiempo trajo una segunda generación, nuevas ideas y la misma esencia: hacer bien las cosas, cuidar a los clientes y construir relaciones duraderas. Así, casi sin darnos cuenta, Gedesel cruza décadas, territorios y retos, manteniendo intacto su origen.
Una historia hecha de constancia, confianza y futuro.
Nuestros
cuatro pilares
innegociables
En Gedesel (y de forma general en todo el grupo) creemos firmemente en que una base de valores y creencias basadas en principios suponen la piedra de toque de un servicio excelente y una atención intachable permitiendo obtener un resultado favorable, escalable y -sobre todo- mantenido en el tiempo.
Lealtad
Para saber que podemos confiarlos unos en los otros sin fisuras.
Honestidad
Para afrontar los retos con
transparencia y demostrar
credibilidad.
Profesionalidad
Para dedicar nuestro
conocimiento y recursos
al servicio del proyecto.
Amor por el detalle
Para diferenciarnos,
posicionarnos y marcar
una diferencia positiva.
Pero... ¿Porqué
“Energía Humana”?
En Gedesel la energía no es solo electricidad: es conocimiento, compromiso
y responsabilidad. Porque detrás de la instalación, siempre hay personas que piensan, previenen y mejoran. Porque la tecnología avanza, pero es la energía humana la que garantiza seguridad, continuidad y futuro sostenible.
Por eso es.
¿Y porqué Einstein?
En Gedesel reinterpretamos E = mc² como la transformación del conocimiento técnico (masa) en energía útil que mueve industrias, infraestructuras y personas. Cuanto mayor es la experiencia, la innovación y el compromiso humano, mayor es la energía que generamos en forma de eficiencia, seguridad y fiabilidad.
Porque cuando el talento se acelera con propósito, la energía resultante es exponencial, sostenible y duradera.